«Mi amor por Israel, mi respeto por su pueblo y mi preocupación por su futuro me llevan ahora a pronunciarme contra el intento del actual gobierno de abolir de hecho el Poder Judicial independiente»

Michael Bloomberg es, sin duda, una vez judía muy potente e importante. El ex alcalde de Nueva York y exitoso empresario de finanzas escribió una nota en el New York Times para opinar contra la reforma judicial que quiere imponer Netanyahu y su gobierno en Israel.

«En más de 20 años de vida pública, apoyé firmemente a Israel y a su pueblo tanto en palabras como en hechos, por ejemplo, construyendo instalaciones médicas allí, cofundando un centro de liderazgo, apoyando sus innovadores programas locales y financiando otras buenas causas. Nunca me involucré en su política interior ni critiqué sus iniciativas gubernamentales. Pero mi amor por Israel, mi respeto por su pueblo y mi preocupación por su futuro me llevan ahora a pronunciarme contra el intento del actual gobierno de abolir de hecho el Poder Judicial independiente del país», comienza en el primer párrafo el artículo escrito por Bloomberg.

Desde que asumió el nuevo gobierno, en diciembre del 2022, se anunció la intención de llevar a cabo una profunda reforma del sistema judicial israelí. Entre los puntos más polémicas se destaca limitar la intervención judicial en las decisiones políticas de gobierno e incluso desobedecer fallos judiciales del Tribunal Supremo. Para muchos israelíes que protestan semana a semana en las calles de varias ciudades, esto es lisa y llanamente un intento de limitar la democracia israelí y la independencia de poderes.

En este sentido, Bloomberg señala que «una mayoría simple de la Knesset (Parlamento israelí) podría invalidar al Tribunal Supremo de la nación y atropellar los derechos individuales, incluso en asuntos como la libertad de expresión y de prensa, la igualdad de derechos para las minorías y el derecho de voto. La Knesset podría incluso llegar a declarar que las leyes que aprueba no pueden ser revisadas por el Poder Judicial, una medida que recuerda la tristemente célebre frase de Richard Nixon: ‘Cuando el presidente lo hace, eso significa que no es ilegal'».

«El gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu –continúa la nota– se está preparando para el desastre al intentar reclamar ese mismo poder, poniendo en peligro las alianzas de Israel en todo el mundo, su seguridad en la región, su economía local y la propia democracia sobre la que se construyó el país.»

Netanyahu© Reuters

Pero el poderoso empresario estadounidense no sólo se refirió a la calidad de la democracia sino en Israel, sino que también abordó los aspectos económicos y los perjuicios que conlleva la reforma: «El daño económico ya se está sintiendo, como demostró la caída del shekel (moneda israelí). Un amplio abanico de empresarios e inversores se manifestaron pública y privadamente en contra de la propuesta del gobierno. Y en un signo preocupante, algunas personas ya empezaron a retirar dinero del país y a reevaluar sus planes de crecimiento futuro en él».

«Las empresas compiten a escala mundial por el talento –señala Bloomberg–. Los países también. Los mejores y más brillantes quieren vivir en países donde puedan estar seguros de que no serán perseguidos ni discriminados por lo que creen o por lo que aman. El compromiso de Israel con estas protecciones jurídicas desempeñó un papel crucial en su desarrollo como nación start-up, capaz de competir con Silicon Valley y otros centros tecnológicos con trabajadores altamente cualificados.»

Para Bloomberg, «si Israel se aleja de ese compromiso a largo plazo y orienta su modelo de gobierno hacia uno que refleje el de los países autoritarios, corre el riesgo de debilitar sus lazos con Estados Unidos y otras naciones libres», porque «sería una pérdida devastadora para la seguridad de Israel, perjudicaría las perspectivas de una resolución pacífica del conflicto palestino y podría incluso poner en peligro el futuro de la patria judía».

Benjamín Netanyahu y Bezalel Smotrich, socios de la coalición de gobierno.© Yonatan Zindel

«También socavaría el profundo apego que millones de personas de todo el mundo sienten hacia el país –advierte el empresario–, en ocasiones debido al orgullo que nuestros padres nos inculcaron no sólo por su carácter judío sino también por su firme compromiso con la libertad.»

El ex alcalde de Nueva York también hizo un repaso por algunos hechos de la política estadounidense, como el intento de toma del Capitolio, en 2020, y que el país pudo superar gracias a su sistema de división de poderes y el funcionamiento de su democracia: «Al soportar esas conmociones, Estados Unidos también tuvo un lujo del que Israel carece: vecinos amistosos en nuestras fronteras (…) Se encuentra en uno de las regiones más peligrosos del mundo, enfrentado a amenazas de Irán y otras que Netanyahu califica acertadamente de existenciales. Cuanto más dividido esté en casa, más débil parecerá ante sus enemigos».

«Israel se encuentra en una de las regiones más peligrosas del mundo, enfrentado a amenazas de Irán y otras que Netanyahu califica acertadamente de existenciales»

«Yo quería apoyar a Israel frente a Hamás –continuó Bloomberg–, remarcando la seguridad de los viajes a Israel e instando a la administración Obama a cambiar de rumbo, cosa que hizo pronto, para su satisfacción. Aquel día me recibió en la pista el primer ministro Benjamín Netanyahu. Me agradeció mi apoyo, y yo le agradecí el apoyo de Israel a la ciudad de Nueva York y a Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre».

«Los aliados cercanos –finaliza Bloomberg para remarcar la firme alianza Israel-EE.UU., ahora comprometida–, unidos por valores compartidos, se unen en tiempos de necesidad, no sólo para apoyarse mutuamente sino para reafirmar las obligaciones inviolables que tenemos de defender esos valores. Y por eso vuelvo a levantarme ahora.»

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